jueves, 19 de octubre de 2017

Como tener una vida espiritual y no morir en el intento




Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte. Isaias 26:9a

Quizás el titulo de este nuevo articulo ha llamado tu atención, ¡Y espero que así haya sido! Pues así, has entrado a descubrir desde mi propia experiencia, como se puede tener una vida espiritual ACTIVA, porque la verdad es que si está inactiva, no podría llamarse vida. YO lo resumiría en tres ejercicios fundamentales, primero: ORA. Aún cuando no quieras, cuando no tengas tiempo, cuando no lo sientas o no puedas, simplemente HAZLO. Crea tu dinámica de oración diaria, tu rutina; en la cual puedas tener ese espacio solo para Dios y para ti. Establece un horario y respétalo, hasta que veas como tu propia alma responde. Verás que cuando no lo hagas, sentirás ese vacío, ese necesidad de tu valioso y muy especial tiempo de oración. Segundo: AYUNA. Es importante que frecuentemente le enseñes a tu carne que es tu espíritu el que manda y no ella. La carne es insensata, es rebelde y no quiere adorar a Dios, entonces es necesario encontrar mecanismos que la sometan y la dobleguen. Este sacrificio, además de agradar a Dios y tener múltiples beneficios, te permitirá hacerlo, y también te llevará mucho más cerca de la presencia del Señor. Comienza con medios ayunos, luego completos, de uno, dos a tres días; como Dios lo disponga en tu corazón. Lo importante es que EMPIECES. Recuerda que la mente ordena y el cuerpo OBEDECE. Y tercero: MEDITA EN LA PALABRA DE DIOS. No podemos entender el lenguaje de Dios sino lo escuchamos hablar, y su forma de comunicarse con nosotros es su propia Palabra; por eso debemos invertir tiempo y esfuerzo reflexionando en las Escrituras. Pídele a Dios que revele SU plan a tu vida, que te muestre porciones bíblicas en las que encuentres una respuesta a lo que estás buscando o necesitas, y que te confirme lo que ha diseñado para ti. Algo que es solo tuyo y que quiere darte a conocer. Lo más importante en la vida de un creyente no es a cuantos servicios de Iglesia asista, o en cuantos Ministerios se encuentre sirviendo, no lo es ni siquiera la cantidad de dones que Dios le haya dado para que le honre, sino su RELACIÓN con Él. esa intimidad que quiere tener contigo y que nace en lo más profundo de tu ser. Así que, invierte tiempo, esfuerzo, compromiso, disciplina, y sobretodo MUCHO AMOR en tu comunión con el Señor, y no perezcas en el intento. 

¡Búscalo hoy!

sábado, 7 de octubre de 2017

Nueva Venezuela

Yo voy a hacer algo nuevo, y ya he empezado a hacerlo. Estoy abriendo un camino en el desierto y haré brotar ríos en la tierra seca. Isaías 43:19

Hace unos días salí de paseo, primero al centro del país (vivo en el interior) y luego un poco más hacia la costa occidental, donde quedan unas de las islas más preciosas del país, los famosos cayos del Parque Nacional Morrocoy. Todo este viaje se originó por la visita de una amiga que tiene ya casi cuatro años viviendo en el Reino Unido, ella, así como tantos otros, forma parte de los venezolanos que ahora son ciudadanos del mundo. Aún teniendo mucho trabajo, compromisos y responsabilidades, decidimos tener ella, otras amigas y yo, un fin de semana muy especial, reunidas luego de un largo tiempo. Yo, a diferencia de un gran porcentaje de personas, nunca he ido al exterior, ni siquiera como turista, y tampoco ha sido mi intención emigrar, no porque lo rechace, sino porque siento que Dios no me ha mostrado ese propósito todavia. Quiero quedarme en mi país y formar parte de los planes de restauración que Jesús tiene con el. Entonces vivo en Venezuela, y no tengo ninguna otra reserva mundial con la cual pueda compararla, sin embargo, digo con placer lo que casi todos en cualquier nación decimos: Mi país es el mejor del mundo. Claro, es el tuyo, así como tu familia, tu casa, tu hogar. Pero, al enfrentarme a tantos desafíos diarios como residente permanente de esta casa grande, y viendo aún más como en este paseo debíamos sumar esfuerzos para poder hacerlo lo más agradable posible, para todas, y en especial para esa amiga que después de algunos años venía a reencontrarse con la tierra que tanto extrañaba, me doy cuenta de que sin pensarlo mucho, y aunque duela, Venezuela no es esa mejor nación del mundo que yo declaro con tanto amor. No quiero escribir acerca de las múltiples hazañas que hacemos todos los habitantes de este país a diario para vivir, incluso en los detalles más simples, basta con que lo vivamos todos y con que Dios lo sepa. Pero si quiero decir, como incluso mientras intentaba inyectarle ánimo a esa amiga cuyo corazón se partió al ver su país, el mio también se entristecía siendo testigo de su dolor y de su muy comprensible inconformidad. Incluso ese paseo que todas soñábamos hacer, se volvió una tarea titánica en muchos sentidos, sin embargo, como buenas venezolanas y creyentes, le pusimos fe, empeño y entusiasmo por lo que terminó siendo un tiempo hermoso y de mucha alegría. Finalmente estar juntas era lo más importante. 


Los venezolanos hemos sido tan fuertes, que lo hemos resistido todo en esta lucha. Cada día, la batalla se ha hecho más fuerte, mas dura, y para algunos, insostenible. Este sistema de gobierno ha hundido a Venezuela en los más crueles estados de depresión política, social, económica y moral; y si me preguntan por lo que algunos llaman remedio, a mi parecer es tan nocivo como la propia enfermedad. Esto ha sido como un cáncer, al que los pacientes deben combatir con un tratamiento igual de agresivo, peligroso y contraproducente como el padecimiento propio. Entonces muchos, al intentarlo todo, prefieren finalmente rendirse en los brazos de Dios y aguardar por un milagro que los salve. Precisamente en ese punto estoy yo, y se que una gran mayoría de hijos de Dios. Hemos renunciado a cualquier remedio alternativo, a cualquier intervención humana, y estamos simplemente esperando por un milagro de Dios que sane y restaure por completo nuestra hermosa nación. Que desde mi punto de vista, si podría ser el mejor país del mundo. Nada de lo que se ha hecho en el estado critico de esta enfermedad ha sido suficiente, quizás es el mismo Dios permitiendo estos puntos de quiebre para volvernos a la total y absoluta dependencia de Él. Una cosa es cierta, Jesús si es suficiente. Y ahora, cuando lo mejor que todos como venezolanos podemos hacer, es confiar incondicionalmente en su poder, vendrá esa salvación divina y portentosa por la cual todos estamos clamando. Venezuela será libre, sana, salva y restituida por la fuerte e inquebrantable mano de Dios. Lo anhelo con todas las fuerzas de mi ser. 

¡Sigue creyendo!

jueves, 14 de septiembre de 2017

No digas que no

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. Lucas 1:38



La obediencia es un principio bíblico del cual surge o se produce un sólo efecto: Bendición. Así fue como María, la madre de Jesús, vino a ser pieza clave y fundamental en los planes que Dios tenía para salvar la humanidad. Pero, nunca se han preguntado: ¿Por qué ella? ¿Que fue lo que vio Dios que quizás pasaba inadvertido para otros? Creo que tiene mucho que ver con esa respuesta final al ángel que le habló: Hágase conmigo conforme a tu palabra. Así sin más, sin preguntas, sin razonamientos, sin cuestionamientos, María decidió obedecer, y mostrar que era una mujer sujeta a los propósitos de Dios; quien sabía muy bien que ella no se resistiría a su voluntad ni a sus planes. Escogida entre todas, como la más digna para cargar en su vientre al fruto del Espíritu Santo, al Dios encarnado, al Mesías, al Salvador. Para María, Jehová su Dios, no era sólo su Creador o su Padre, sino también su dueño y su Señor; sin duda alguna, ella sabía que le pertenecía, y que todo cuanto Dios quisiera hacer con ella o a través de ella, se produciría en la más profunda entrega de lealtad y fidelidad. Haz conmigo Señor, lo que tu quieras, declaró. En esta sociedad moderna, se nos ha enseñado a decir que no, a pararnos firmes ante las pretensiones humanas o celestiales y hacer sólo aquello con lo que nos sintamos cómodos o a gusto; será porque este mundo sigue desafiando los principios de Dios, y quiere sugestionar nuestras mentes para alejarnos más y más de sus propósitos divinos. Sin embargo, la mecánica de Dios sigue siendo la misma, primitiva tal vez, pero poderosamente eficaz: Tan solo dime que si. Tan solo acepta lo que te ofrezco, tan solo obedece. Y verás cielos abiertos a tu favor. Promesas cumplidas, vidas transformadas, y un reino visible y latente en tus manos. Nuestro Dios cuenta con la gente que le dice que SI, incluso cuando ni siquiera saben que harán o como lo harán, por eso hoy busca nuevas Marías, nuevas siervas y siervos del Señor que sean capaces de negarse a si mismos para darle prioridad a sus planes. Aferrados a nada más que una Palabra dicha por Él, con nada más que una fe inquebrantable e insondable. Con nada más que una incondicional dependencia y sumisión.

¡Dile que si!


jueves, 24 de agosto de 2017

El arte de la sustitución

No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto. Romanos 12:2



En nuestro paso temporal por un mundo que repetidas veces nos abruma con su peso y dominio, podemos terminar adoptando posturas o posiciones que no son propias de una persona cuya identidad pertenece al reino de los cielos. De este modo, podemos terminar envueltos en una sigilosa, pero a la vez, poderosa influencia negativa que interrumpe nuestro propósito en Cristo o lo daña por completo. Aquel que no cambia su manera de pensar, no cambia su manera de ser, ni de vivir, por eso, nuestro Dios nos dotó de un poderoso equipamiento para hacer frente a la batalla que se produce en nuestras mentes, y así, poder ser transformados en miras de vivir bajo su voluntad; en una manera ordenada y plena. Se hace apremiante entonces, aprender cada día a reemplazar los métodos y criterios del tiempo presente, que han querido anidarse en nuestro ser, por aquella dirección que es absoluta y netamente divina. Con el mecanismo de la sustitución, logramos reemplazar los pensamientos del mundo, por los pensamientos de Dios, y de esta manera, nos adentramos en sus conceptos, y nos establecemos en sus intereses. Sustituimos lo que los demás dicen, por lo que Dios tiene que decir, y colmamos con sus palabras, nuestras bocas. Sustituimos las intenciones corrompidas por los sistemas del mundo y por nuestra carne, por los principios eternos. Y así, terminamos obrando a la manera de Jesús, y no a la nuestra. Comprobemos pues, lo que le es a Dios grato, placentero y perfecto, para sustituir nuestras propias percepciones humanas, por su manifestación gloriosa, y lograr de esta forma, la transformación positiva de la persona que somos y el impacto de nuestro entorno. 

¡Sustituye!


viernes, 18 de agosto de 2017

El que dormía

Los discípulos preguntaban asombrados: ¿Quién será este hombre, que hasta el viento y las olas lo obedecen? Mateo 8:27



Una gran tormenta arreciaba en el mar, una tempestad violenta agitaba fuertemente las olas, mientras un pequeño barco intentaba cruzar de una ribera hacia otra. ¿Como llegar a la orilla? Quizás era la pregunta que asaltaba la mente de los tripulantes, quienes, mientras navegaban, veían el agua meterse poco a poco en el interior del barco. El miedo empezó a invadir a los hombres en aquel trayecto, la gran tormenta los hacía temer por sus vidas, el infortunio se apoderó de aquel angustiante momento, hasta que finalmente pensaron que se hundirían. Todos, excepto el que dormía. Jesús era el líder de aquella tripulación, fue quien animó a aquellos hombres a subir en el barco, para que su Palabra y su presencia pudiesen llegar a más territorios y multitudes. Él, estaba en la embarcación, plácido y garante de todo poder; incólume ante el terror, y sereno ante la angustia. Jesús, con una sola orden sentenció al viento y al mar, y así sin más, la gran calma por la que le rogaron sus acompañantes, llegó. ¿Que pasó entonces con la certidumbre de aquellos hombres? ¿Por que la sustituyeron por grandes voces de pánico? ¿Acaso era tal la indiferencia del que dormía? ¿O fueron ellos los que cedieron ante la tentación de la tempestad? Una cosa es cierta, cuando decides adentrarte a nuevos escenarios y horizontes, puedes enfrentarte a la terrible inseguridad de las olas, pues solo lejos del puerto, navegando hacía tu propósito eterno, es donde obtienes mayores victorias. Entonces, la vida suele convertirse en ese mar, grande y profundo, a veces en calma, y otras veces, con fuertes mareas que parecen arrastrarte sin control. Para aquel momento, la obra de Jesús ya se había posicionado como el mayor exponente del poder de Dios en la tierra, y en muchos espacios se había hecho manifiesto su poder. Sin embargo, Él sabía que hacía falta más, había que cruzar el mar. Emplazó a sus seguidores entonces, y estos decidieron voluntariamente ir en pos de Él. Allí fueron probados, y aquel que sin miedo alguno dormía, les demostró una vez más, que podía darle un giro absoluto a cualquier situación. Hoy, Jesús sigue enteramente consciente de que es necesario seguir navegando, mar abierto ante un destino prodigioso en tu andar con Él. Así, que cuando la tormenta de pronto arrecie, y te consuma el deseo de volver a la pacifica orilla, recuerda que no naciste para permanecer anclado en el puerto de tus limitaciones, sino para alcanzar y experimentar los portentosos milagros del timón de Jesús en tu vida. Y si las olas golpean violentamente el barco de tu proceso, no temas en decir: ¡Sálvame Señor, que me hundo! Porque entonces, puedes estar seguro de que despertarás al que dormía. 

¡Sigue a flote!

lunes, 14 de agosto de 2017

Jesús

  • Amado de mi alma, Eres mi razón, mi deseo, mi anhelo; mi propósito de cada día es poder amarte y darte lo mejor. Mi tesoro encontrado, mi camino mas seguro, mi lugar favorito para descansar. Mi fuente inagotable de sabiduría y vida eterna, mi amigo, mi hermano, mi confidente; mi amor. Al decir tu nombre, todo toma su sitio. Nadie es como tu, nadie hace lo que haces tu, nadie tiene el poder que tienes tu; y nadie llena mis espacios como tu. Nadie nunca podría ocupar tu lugar, porque eres mi Rey, mi vida, mi momento perfecto; mi compañía, y mi hogar. Todos los días te amo mas, te anhelo mas, te necesito mas. Todos los días digo tu nombre y encuentro paz, todos los días digo tu nombre y empiezo a creer; todos los días digo tu nombre y puedo ser feliz. Jesús... Mi precioso, en ti encontré todo lo que un día busqué y creí que no existía. Tu, no eres solo un espacio, tu lo eres todo para mi. No hay limites que puedan contenerte; no hay medida que pueda definirte; no hay tamaño que pueda alcanzarte, ni altura que pueda estar por encima de ti. Todos los días eres mio, todos los días soy tuya. Todos los días somos el uno para el otro eternamente. 
¡Siempre te amaré!

miércoles, 2 de agosto de 2017

TOMA TU POSICIÓN


Si te quedas callada en un momento como este, el alivio y la liberación para los judíos surgirán de algún otro lado, pero tú y tus parientes morirán. ¿Quién sabe si no llegaste a ser reina precisamente para un momento como este? Ester 4:14

Cuando algunos de los judíos decidieron permanecer en Persia luego del exilio babilónico, enfrentaron una seria conspiración en su contra, hasta el punto de casi ser destruidos. Lo que trajo ese 'casi' fue la intervención de Ester, una bella judía, huérfana, que Dios había levantado como reina en esa nación. Cuando Ester decide entrar en la presencia del Rey para interceder por su pueblo, ya había sido advertida de que, si los judíos eran asesinados, ella también lo seria. Entonces Ester, decidió orar y ayunar junto a todo su pueblo durante tres días, y puso en marcha su petición ante el Rey. Una vez que Ester entró en su presencia, rogó e imploró de rodillas por su nación, por lo que finalmente, tanto ella como su pueblo fueron salvados. Luego de esto, los judíos decidieron celebrar una fiesta en honor a la victoria; fiesta llamada Purim, y que celebran aún en la actualidad cada año, para conmemorar el milagro que Dios hizo a su favor. 

Hoy, en Venezuela, el protagonismo de los hijos de Dios sigue siendo el mismo que en la antigüedad: Entrar en la presencia del Rey y clamar por un pueblo que indudablemente, satanás quiere destruir. Y se hace apremiante tomar nuestra posición como reyes y sacerdotes, pues sino nos atrevemos a intervenir en momentos como este, el lamento será aún mayor. No podemos simplemente ver los toros desde la barrera, sino decidirnos a ayudar a nuestro pueblo. Este es el tiempo de las Ester, de los Daniel, de los José, de enfrentar el reto y derrotar a los enemigos, pues para eso es que nos ha establecido nuestro Dios en esta nación. Así como ellos, somos instrumentos en manos del Señor para bendición de nuestras generaciones, por eso, no podemos estar solo de paso, como simples espectadores de la tragedia. Con oración y ayuno, entremos en la presencia del Rey, pues Él también hoy, puede conceder nuestra petición y salvar nuestro pueblo.