Muchas son las veces en las que caemos en el error común de añorar tiempos pasados, aún sabiendo que el único momento en el que tenemos permiso para mirar hacia atrás, es para testificar de donde Dios nos sacó. Nuestro Dios es un Dios de nuevos acontecimientos, de cambios constantes y de transformaciones firmes. Al rescatarnos, cambió nuestro lamento en canción y nos trasportó a una nueva identidad con Cristo Jesús, donde lo viejo quedó en el pasado y lo nuevo empezó a escribirse en su presencia. Todos los cambios se producen cuando nos atrevemos a empezar, y aún, ante las expectativas de un futuro incierto, podemos permanecer seguros si habitamos bajo el abrigo de su protección. Despojémonos pues de todo peso e inconstancia que generalmente nos asedia y corramos con paciencia y fortaleza la carrera que tenemos por delante. Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de Él viene nuestra confianza, y es el campeón que perfecciona nuestra fe. miércoles, 22 de febrero de 2017
Lo mejor siempre espera adelante
Yo voy a hacer algo nuevo, y verás que ahora mismo va a aparecer. Voy a abrir un camino en el desierto y ríos en la tierra estéril. Isaías 43:19
Muchas son las veces en las que caemos en el error común de añorar tiempos pasados, aún sabiendo que el único momento en el que tenemos permiso para mirar hacia atrás, es para testificar de donde Dios nos sacó. Nuestro Dios es un Dios de nuevos acontecimientos, de cambios constantes y de transformaciones firmes. Al rescatarnos, cambió nuestro lamento en canción y nos trasportó a una nueva identidad con Cristo Jesús, donde lo viejo quedó en el pasado y lo nuevo empezó a escribirse en su presencia. Todos los cambios se producen cuando nos atrevemos a empezar, y aún, ante las expectativas de un futuro incierto, podemos permanecer seguros si habitamos bajo el abrigo de su protección. Despojémonos pues de todo peso e inconstancia que generalmente nos asedia y corramos con paciencia y fortaleza la carrera que tenemos por delante. Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de Él viene nuestra confianza, y es el campeón que perfecciona nuestra fe.
Muchas son las veces en las que caemos en el error común de añorar tiempos pasados, aún sabiendo que el único momento en el que tenemos permiso para mirar hacia atrás, es para testificar de donde Dios nos sacó. Nuestro Dios es un Dios de nuevos acontecimientos, de cambios constantes y de transformaciones firmes. Al rescatarnos, cambió nuestro lamento en canción y nos trasportó a una nueva identidad con Cristo Jesús, donde lo viejo quedó en el pasado y lo nuevo empezó a escribirse en su presencia. Todos los cambios se producen cuando nos atrevemos a empezar, y aún, ante las expectativas de un futuro incierto, podemos permanecer seguros si habitamos bajo el abrigo de su protección. Despojémonos pues de todo peso e inconstancia que generalmente nos asedia y corramos con paciencia y fortaleza la carrera que tenemos por delante. Pongamos toda nuestra atención en Jesús, pues de Él viene nuestra confianza, y es el campeón que perfecciona nuestra fe. martes, 21 de febrero de 2017
Dios no olvida
Miró desde lo alto a los hijos de Israel y supo que había llegado él momento de actuar. Éxodo 2:25
Con el paso de los años en Egipto, los hebreos seguían gimiendo bajo el yugo de la esclavitud. Entonces clamaron por ayuda y su oración subió hasta el trono de Dios, quien oyó sus gemidos y se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob. Por lo que reconoció su compromiso de ayudarlos y liberarlos. Decir que Dios recuerda, es decir que Él nunca olvida las promesas que le ha hecho a ninguno de sus hijos. Es probable que al ser promovido por Dios a la sala de espera en tu oración, los temores intenten causar estragos en tu mente. ¿Y si esto no era de Dios? ¿Y si la respuesta no llega a tiempo? ¿Y si pierdo todo lo que invertí? Quizás me equivoqué. Quizás me precipité. Pero hoy Dios te dice que su mano no se ha acortado para bendecir, y que ahora mismo verás si su Palabra se cumple o no. Dios se acordó de Noé en medio del diluvio, e hizo pasar un viento sobre la tierra para hacer decrecer las aguas y sacarlo a tierra seca, tal y como se lo había prometido cuando le ordenó que construyera el arca. Él no olvida su Palabra, al contrario, la apresura para ponerla por obras. Sigue creyendo, pues en la agenda de Dios está escrita tu victoria y en el momento preciso, Él sabrá que es hora de actuar a tu favor.
lunes, 20 de febrero de 2017
DIOS HACE COMO QUIERE
Oh Israel, pon tu esperanza en el Señor, ahora y
siempre. Salmos 131:3
Oh Israel, pon tu esperanza en el Señor, ahora y
siempre. Salmos 131:3
Existe en el cielo una soberanía divina que la tierra siempre debe obedecer. Por eso, ante eventos, situaciones o circunstancias que puedan conmoverte o poner en peligro tu fe, siempre debes descansar en la siguiente verdad: A los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan para bien. Aunque esas cosas muchas veces puedan hacerte sentir desarmado o confrontado, cuando parezcan ir aún en contra de lo que esperabas. Cuando esas cosas se salen de tu control y lo aceptas, empiezas a vivir en la providencia de Dios; y entonces entiendes que sus planes son muy diferentes a los tuyos, que su mover es inexplicable, que su capacidad va mas allá de tus límites, pero que finalmente su demanda es la que dará los mejores resultados. De pronto comprendes que la garantía de tu paz es únicamente su presencia, y allí, cuando no te queda mas que confiar en lo que Él decide para ti, te das cuenta que es la mejor decisión que has podido tomar. Y empiezas a creer, a ciegas, como viendo al invisible. Como sin saber lo que está por suceder pero siempre sabiendo que su amor inagotable te sostendrá en cada paso. Entonces al ser ejercitado en esta Palabra, dejas de preguntar por qué, y avanzas hacia el para qué. Para qué estoy frente a este reto, para que está pasando todo esto, para que puede beneficiarme a mi y al Evangelio, para que puedo ser enseñado, y para que puedo aprovecharlo. Luego, aprendes, lo superas, avanzas, y vas por más. No temas, no te detengas, sigue viendo la escalera completa aunque te hayas tropezado en el primer escalón. Cuando algo no sucede como querías, es justo cuando viene la sorpresa de Dios. Y aunque mientras vivas el proceso, debas llorar, allí estará El para secar cada lágrima, para sanar cada desencanto y para convertir en gozo cada tribulación.
¡CONFÍA!
De vuelta...
Han transcurrido cincuenta días desde la última vez que escribí aquí en el Blog después de finalizar mi reto de lectura de la Biblia en un año. Admito que después de terminar una experiencia que requería un gran esfuerzo y compromiso de mi parte cada día, me sentí un poco improductiva. Después de todo, para el año pasado en estas mismas fechas, ya había hecho 51 lecturas de la Biblia y había escrito 51 artículos aquí en el blog. Sin embargo, después de orar mucho y descansar en Dios, y en sus propósitos para mi vida en este año nuevo, decidí retomar nuevamente las publicaciones de algunas notas o reflexiones. No de de forma diaria como lo estuve haciendo anteriormente, pero si con la suficiente frecuencia con la que el Espíritu Santo sople de su inspiración divina, que es la única que puede animarme a escribir. El año pasado tuve varios propósitos por cumplir, que gracias a la misericordia y al pronto auxilio de Dios pude realizar en su mayoría; pero de cara a este año, me enfrenté a una situación totalmente distinta, el Señor literalmente me dijo: Quiero que te deshagas de la agenda, este año los planes lo hago yo. Y lo confieso, eso me estremeció por completo. Dios siempre sabe que hacer y como hacer para mover tus fibras, para ordenar tus pasos, y para establecer claramente que su soberanía es la que gobierna nuestras vidas. Su Palabra para mí este año la encontramos en Lucas 1:38, cuando María, obediente y fiel, le dijo al ángel de Dios: Soy la sierva del Señor. Que se cumpla todo lo que has dicho acerca de mí. Así que, este año el único proyecto que tengo, además de seguir sirviendo a Dios, y querer adorarlo en Espíritu y en verdad, es descansar en sus eternos y poderosos brazos de amor. Porque sus pensamientos, no son mis pensamientos; sus caminos, no son mis caminos; y todo lo que quiere para mí está muy por encima de lo que yo misma puedo querer alcanzar. Así que, ¡A descansar! Ya veremos como su Palabra se cumple una vez más. Él es fiel.
domingo, 1 de enero de 2017
La Biblia en un año #Dia366
El día después del reto...
Evidentemente tenía que compartir en este día algunas de mis impresiones luego de haber finalizado mi reto de lectura de la Biblia en un año; eso y que además, ya estar frente a la computadora con la Biblia en mano, se ha vuelto toda una costumbre para mi. Por eso también estoy agradecida. En mi cuerpo me siento satisfecha por haber podido llegar a la meta; en mi alma, me encuentro llena de muchos sentimientos y emociones, algunas indescifrables e indescriptibles; y en mi Espíritu me siento totalmente conmovida y complacida por esta gran victoria. Haberme entregado por completo durante todo este año a este propósito trajo una mezcla poderosa en mi ser, y con excelentes resultados. Ese es otro motivo para dar gracias. Hoy siento que puedo conseguir cualquier cosa que me proponga en el nombre de Jesús para su Gloria y honra, y la verdad, ¡Es así! No hay nada que no podamos alcanzar en sus fuerzas. Por eso también digo una vez mas que: Estoy agradecida. El pasado primero de enero de 2016, con muchos temores y nervios decidí empezar esta aventura, desde el día uno sabía que no iba a ser fácil, pero también sabía y confiaba en que, nada es imposible para Dios; y que su poder, vive en mi. Recuerdo que grabé unos vídeos cortos para subir a las redes compartiendo el reto que iba a emprender, y aunque al principio cuando lo hice lo primero que pensé fue: ¿Y sino lo logro? Ahora me arrepiento de no haberlos guardado para verlos hoy nuevamente y decir: Si pude. Cada día de este año, fue un desafío para mi en muchos sentidos, Dios también me estuvo llamando a otros espacios en mi vida espiritual que necesitaba descubrir por mi misma y donde debía caminar. Ahora siento que lo conozco más, que disfruto aún más su presencia, su compañía; siento que verdaderamente somos uno, que somos invencibles, y que lo tengo todo a su lado para ser feliz. Empezar este reto de lectura y terminarlo, no fue algo que Dios me dio, fue algo que yo decidí darle a Él por amor, y porque en virtud de su llamado a la enseñanza, quería poder estar aún más apercibida de toda su verdad. Y aunque ciertas partes de la Escritura aún permanezcan como un misterio para mi y para muchos, hasta que Dios mismo decida revelarla a sus siervos, hoy estoy muy gozosa por haber adquirido tantos invaluables aprendizajes. Tal y como lo dice la Biblia en el Salmo 119:162, me regocijo en su palabra como el que halla muchos despojos. Nunca olvidaré este año, estos meses, estos días... Todo este tiempo precioso que Dios en su misericordia pudo regalarme para aprender más de su voluntad y de sus planes para la vida de sus hijos y de toda la humanidad. Te amo mi Rey adorado, siempre lo serás todo para mi. GRACIAS.
sábado, 31 de diciembre de 2016
La Biblia en un año #Dia365
Apocalipsis 20-22
He llegado al ultimo día del año, y con él, al ultimo día en mi reto de lectura de la Biblia. Hoy, 31 de diciembre del 2016, voy a cumplir mi meta; y no podría estar más agradecida con mi buen y fiel Señor Jesucristo por haberme ayudado hasta aquí. Pudiera decir muchas cosas respecto a lo que siento justo en este momento, pero debemos finalizar Apocalipsis, así que manos a la obra. Luego del juicio de Dios sobre la tierra, Juan vio un ángel que bajaba del cielo con la llave del abismo sin fondo, quien sujetó allí con una cadena muy pesada a la serpiente antigua, quien es el diablo, satanás; y lo encadenó por mil años. El ángel lo lanzó al abismo sin fondo y lo encerró con llave para que no pudiera engañar más a las naciones hasta que se cumplieran los mil años. Pasado ese lapso, iba ser soltado por un poco de tiempo. Después Juan vio tronos, y los que estaban sentados en ellos habían recibido autoridad para juzgar; y también vio las almas de aquellos que habían sido decapitados por dar testimonio acerca de Jesús y proclamar la palabra de Dios. Volvieron a la vida, y reinaron con Cristo esos mil años. Esta es la primera resurrección. (El resto de los muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil años). Benditos y santos son aquellos que forman parte de la primera resurrección, porque la segunda muerte no tiene ningún poder sobre ellos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él durante todo ese tiempo. Cuando se cumplan los mil años, Satanás será liberado de su prisión, y saldrá a engañar a los países de Gog y Magog, que representan a todos los países de este mundo. Satanás reunirá para la guerra a los ejércitos de esos países; sus soldados no se pueden contar, como tampoco se puede contar la arena del mar. Ellos recorrerán todo el mundo, y rodearán al pueblo de Dios y a su ciudad amada, pero saldrá fuego del cielo y los quemará por completo. Y el diablo, que los había engañado, será arrojado al lago donde el azufre arde en llamas, donde también fueron arrojados el monstruo y el falso profeta. Allí serán atormentados todos ellos para siempre, de día y de noche.
Entonces Juan vio un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él. Y en su presencia desaparecieron la tierra y el cielo, y nadie volvió a verlos. Y todos los que habían muerto, tanto los humildes como los poderosos, estaban de pie delante del trono. Y fueron abiertos los libros donde está escrito todo lo que cada uno hizo, también se abrió el libro donde están escritos los nombres de todos los que vivirán con Dios para siempre. Los muertos fueron juzgados de acuerdo con lo que habían hecho y con lo que decían los libros. Luego, la Muerte y el reino de la muerte fueron lanzados al lago de fuego. Los que caen en este lago quedan separados de Dios para siempre, y allí fueron arrojados todos los que no tenían sus nombres escritos en el libro de la vida eterna. Después de todo esto Juan vio el gran regalo para todos los hijos de Dios: Cielo nuevo y tierra nueva, pues ya los primeros habían dejado de existir; y la santa ciudad: Jerusalén, bajaba del cielo, y era el lugar donde vivía Dios. La ciudad parecía una novia vestida para su boda, lista para encontrarse con su novio, y una fuerte voz desde el cielo dijo que ese era el lugar donde Dios viviría para siempre con su pueblo, y el Señor sería su único Dios. Allí Él secará nuestras lágrimas, y tampoco volveremos a llorar, ni a lamentarnos, ni sentiremos ningún dolor, porque lo que antes existía, dejará de existir. Luego Juan fue llevado a un cerro alto, y el ángel le mostró la ciudad santa, a la cual la presencia de Dios hacía brillar como una joya, como un diamante, transparente como el cristal. Por fuera estaba rodeada por una muralla alta y grande. En la muralla había doce portones; en cada portón había un ángel, y en cada portón estaba escrito el nombre de una de las doce tribus de Israel. La muralla estaba construida sobre doce grandes rocas, y en cada roca estaba escrito uno de los nombres de los doce apóstoles del Cordero. Esa muralla estaba hecha con todo tipo de materiales preciosos como: Oro, diamantes, zafiros, ágatas, esmeraldas, ónices, rubíes, crisólitos, berilos, topacios, crisoprasas, jacintos y amatistas. En la ciudad no vi ningún templo, porque su templo es el Señor, el Dios todopoderoso, y también el Cordero. La ciudad no necesita que el sol o la luna la iluminen, porque el brillo de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. Nunca entrará en ella nada que desagrade a Dios; no entrarán los que han adorado a dioses falsos, ni los objetos que hayan usado en su culto. Sólo podrán entrar los que tengan anotados sus nombres en el libro del Cordero. En la ciudad no habrá nada ni nadie que desagrade a Dios. Allí estará el trono de Dios y del Cordero, y los servidores de Dios lo adorarán. Todos podrán ver a Dios cara a cara, y el nombre de Dios estará escrito en sus frentes. Todo lo que está escrito en este libro (Como en toda la Biblia), es verdad; pues el mismo Señor, que ha enviado su Espíritu a los profetas, a enviado a su ángel para mostrarle a sus seguidores lo que sucederá. Finalmente el ángel le dijo a Juan que no guardara las cosas que se le habían mostrado, porque muy pronto sucederían. Jesús dijo: Vengo pronto, y traerá el premio que le corresponde a cada persona conforme a lo que haya hecho. A los que dejen de hacer lo malo, Dios los bendecirá, pues les dará el derecho a comer de los frutos del árbol que da vida eterna. Dios mismo ha enviado su ángel para que muestre todas estas cosas a las Iglesias y a los seguidores de Jesucristo, por eso el Espíritu de Dios y la esposa del Cordero dicen: Ven, Señor Jesús. Y el que tenga sed y quiera agua, que venga y tome gratis del agua que da vida eterna. Que el amor del Señor nos acompañe siempre. ¡Aleluya!
Terminé :) Gracias mi Dios... Te amo. Siempre serás la fuente donde querré calmar mi sed, y nunca, nadie, ocupará tu eterno y hermoso lugar. Quiero estar allí contigo, en esa nueva Jerusalén.
La Biblia en un año #Dia364
Apocalipsis 17-19
Apocalipsis es el libro más temido de toda la Biblia, y como dijimos en principio, muchas veces indescifrable para la mayoría de los creyentes. Y aunque su contenido refleje la ira de Dios y su juicio inminente sobre la tierra, realmente me he dado cuenta de que la palabra "cielo" es bastante mencionada dentro de él. Esto demuestra que cada una de las terribles calamidades que Dios revela en este espacio, no son más que mecanismos usados por Él para llamar a los habitantes de la tierra al arrepentimiento. No obstante, ninguno quiso dejar su mal camino y por ende, tendrían su merecido. No podemos disfrutar de las promesas de Dios sin obedecer sus mandamientos, y aunque el Señor hubiese cedido si los hombres se hubiesen arrepentido, esto nunca sucedió. Uno de los siete ángeles que derramaron las siete copas se le acercó a Juan y le dijo que le mostraría la sentencia que recibiría la gran ramera que gobernaba sobre las aguas, esto se refiere a los habitantes de Babilonia, ciudad que en el libro del Apocalipsis representa a la ciudad de Roma; pues los reyes del mundo cometieron adulterio con ella, y los que pertenecen a este mundo se emborracharon con el vino de su inmoralidad. Luego, en la visión que le mostró el Espíritu de Dios a Juan, el ángel lo llevó al desierto. Allí vio a una mujer sentada sobre un monstruo de color rojo. Ese monstruo, de siete cabezas y diez cuernos, tenía escritos por todo el cuerpo nombres que ofendían a Dios, y la mujer vestía ropas de color púrpura y rojo. Se había adornado el cuerpo con oro, piedras preciosas y perlas. En su mano derecha tenía una copa de oro llena de vino. Ese vino significa que hizo mucho mal y que adoró a dioses falsos. Esa mujer representa a La Gran Babilonia, quien es la madre de todas las prostitutas y de todo lo malo y odioso que hay en el mundo. Luego Juan se dio cuenta de que la mujer se había bebido el vino y se había emborrachado con él; ese vino representa la sangre del pueblo de Dios y de los que fueron asesinados por mantenerse fieles a Jesús. Esa visión sorprendió mucho a Juan y el ángel le dijo que el monstruo que había visto saldría del abismo profundo solo para ser vencido, y los diez reyes que estaban representado por los diez cuernos, se pondrían de acuerdo y entregarían al monstruo todo su poder, Después, el monstruo y los diez reyes pelearían contra el Cordero, pero él y sus seguidores los vencerían. El Cordero vencerá, porque es el Señor más grande y el Rey más poderoso. Los diez cuernos que había visto Juan, lo mismo que el monstruo, odiarían a la prostituta y le quitarían todo lo que tiene. La dejarían desnuda, se comerían la carne de su cuerpo, y luego la arrojarían al fuego. Dios permitió que los diez reyes hicieran lo que él había pensado hacer. Los hizo ponerse de acuerdo para entregarle su poder al monstruo. Y ellos obedecerán al monstruo hasta que se cumplan todos los planes de Dios. Recuerda siempre: Hasta el diablo cumple los planes de Dios.
Después de eso Juan vio que del cielo bajaba otro ángel con mucha autoridad, y era tanto su brillo que la tierra se iluminó con su resplandor. Ese ángel gritaba que por fin había caído la gran Babilonia, y ahora era casa de demonios, escondite de malos espíritus, nido de todas las aves y cueva de todas las fieras que odiamos y no debemos comer. En todos los países habían seguido su ejemplo y adoraron dioses falsos. Lo mismo hicieron los reyes de la tierra. Entonces una voz desde el cielo se dirigió al pueblo de Dios y le dijo que salieran Babilonia y que no pecaran como ella para que no cayeran sobre ellos los terribles males que vendrían. Pues eran tanto sus pecados que llegaban hasta el cielo y Dios no se había olvidado de ninguno de ellos. Ella pagaría todo lo malo que había hecho, y pasaría dos veces por la amargura por la que otros habían pasado por su culpa. Ella era muy orgullosa y vivía con grandes lujos, pero en ese momento solo sufriría y sería terriblemente atormentada. Ella sentada en su trono pensaba: Soy la reina y nunca sufriré. Por eso, en un mismo día recibiría todos estos castigos: hambre, sufrimiento y muerte. Sería destruida por el fuego, porque el Señor, el Dios todopoderoso, había decidido castigarla. Cuando Babilonia arda en llamas, lo lamentarán todos los reyes del mundo y llorarán por ella; pues esos reyes, lo mismo que Babilonia, se gozaron en adorar a dioses falsos y vivieron a todo lujo. También lo lamentarán los comerciantes del mundo, y llorarán, pues ya no habrá quien les compre nada. Esos comerciantes, que se hicieron ricos vendiendo todo esto a Babilonia, se mantendrían alejados por miedo a ser castigados con ella. Todos los capitanes de barco, los que viajaban por mar, los marineros y los comerciantes se mantuvieron alejados. Además, se echaron ceniza en la cabeza para mostrar su tristeza y su lamento. Los apóstoles y los Profetas se alegrarían pues por fin Dios haría pagar a todos en Babilonia por su gran maldad. En Babilonia nunca más se escucharía música de arpas, ni de flautas o trompetas. Dios castigará a esa gran ciudad, porque ella es la culpable de haber matado a los profetas y a los del pueblo de Dios. En efecto, ella mató a muchos en todo el mundo. Luego, en el cielo se escucharon fuertes voces que alababan a Dios por haberlos salvado, porque Él juzga con justicia y verdad. Todos alababan a Dios pues el humo que hacía arder a la Gran Prostituta nunca cesaba de subir. Los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se inclinaron hasta tocar el suelo diciendo: ¡Así sea! Que todos alaben a Dios. Y adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono. Todas las alabanzas que escuchó Juan en el cielo eran como el sonido de grandes cataratas y fuertes truenos. Todos alegres y llenos de gozo celebraban pues habían llegado las bodas del Cordero; ya estaba lista su esposa, la cual era la iglesia; Dios la había vestido de lino fino, limpio y brillante. Ese lino fino representa el bien que hace el pueblo de Dios. El ángel le dijo a Juan que eran benditos todos los que habían sido invitados a las bodas del Cordero. Entonces Juan vio el cielo abierto, y allí estaba un caballo blanco. El que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero. Estaba vestido con ropa teñida de sangre, y su nombre era: El Mensaje de Dios. Los ejércitos del cielo, vestidos de lino fino, blanco y limpio, lo seguían montados en caballos blancos. De su boca salía una espada afilada, que representa su mensaje poderoso; con esa espada conquistará a todos los países. Los gobernará con fuerza, y él mismo exprimirá las uvas para sacar el vino que representa el terrible enojo del Dios todopoderoso. Entonces vi al monstruo y a los reyes del mundo con sus ejércitos. Se habían reunido para pelear contra el que estaba montado en aquel caballo blanco, y contra su ejército. El monstruo fue capturado, junto con el falso profeta que en su presencia había hecho maravillas. Los dos fueron lanzados vivos a un lago donde el azufre arde en llamas. Luego, con la espada que salía de su boca, el que estaba sentado sobre el caballo blanco mató a todos los soldados del monstruo. Y las aves de rapiña se dieron un banquete con la carne de ellos.
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