martes, 10 de mayo de 2016

La Biblia en un año #Dia127

    Nehemías 3-4


    En el nuevo proyecto de re edificación de Jerusalén que Dios le encomendó a Nehemías, él no podía realizar la obra por sí solo, necesitaba un grupo de trabajo en el cual pudieran distribuirse correctamente las tareas; y, Nehemías, gracias a sus habilidades administrativas pudo poner en marcha lo que para mi, es el principio y fundamento de todo buen liderazgo, la delegación de responsabilidades. Ningún hombre o mujer por muy brillante, eficaz o talentoso que sea puede permanecer solo sin el apoyo de otras personas que compartan sus convicciones y compromisos. El trabajo de reconstrucción de Judá fue repartido entre los Sacerdotes, asistentes, orfebres, jefes de familia, gobernadores, mujeres comerciantes y todo aquel dispuesto a trabajar en esta gran labor. Nuestro Dios desde el principio enfatizó la importancia de la compañía declarando que: no es bueno que el hombre esté solo; y el poder del acuerdo es vital para el éxito de todo compromiso familiar, Ministerial o laboral. Antes de querer ocupar el lugar de “solista”, es bueno reflexionar en las habilidades de este gran líder espiritual y nunca olvidar que mejor son dos que uno.

    Como todo gran proyecto, idea o propósito, la reconstrucción de la nación trajo consigo la oposición de ciertos grupos enemigos, quienes con burlas atacaban a los judíos; ya saben lo que dicen: El que quiere hace y el que no, critica. Generalmente aquellas personas ociosas y con vidas espirituales debilitadas intentan desestimar a aquellos que si están dispuestos a emprender grandes retos para Dios; para estos opositores, Nehemías tuvo la correcta actitud: oró a Dios y le pidió que El mismo cobrara sus ofensas por las burlas de sus ellos hacia él y hacia su nación. Todos los involucrados en la obra de reconstrucción siguieron trabajando con entusiasmo; por esta razón, la oposición fue de verbal a física, cuando sus enemigos quisieron atacarlos; frente a esta situación Nehemías animó a los grupos de trabajo a que continuaran orando al Señor y trabajando, y también a que se prepararan para pelear diciéndoles que no temieran, y se acordaran del Señor. Cuando sus enemigos vieron a los judíos resueltos para pelear reconocieron que Dios estaba con ellos; entonces todos los israelitas pudieron volver a sus tareas y trabajaron arduamente desde que salía el sol hasta que aparecían las estrellas. Para grandes propósitos, grandes esfuerzos. En este punto de la lectura me encuentro: maravillada.



lunes, 9 de mayo de 2016

La Biblia en un año #Dia126

    Nehemías 1-2


    Zorobabel y Esdras habían marcado el inicio del retorno de los primeros exiliados hacia Jerusalén; y aunque ya los judíos habían reconstruido el Templo y se habían separado de sus esposas paganas, los muros de Jerusalén todavía estaban en ruinas. En este sentido entra un nuevo personaje a tomar acción por su nación, Nehemías, el copero del Rey de Persia, quien intercede por su pueblo. Cuando Nehemías supo que su nación todavía se encontraba destruida hizo lo que todos deberíamos hacer al tener conocimiento de una situación angustiante o alarmante; estuvo ayunando y orando a Dios. Nehemías reconoció el pecado de su pueblo, incluyéndolo a él y a sus familiares, y le pidió perdón al Señor la forma tan desagradable en  la que su nación se había estado conduciendo; luego le pidió que por favor escuchara su oración y le diera gracia para despertar la simpatía del rey y así lograr que él pudiese ayudar a su nación.

    Un día el rey Artajerjes vio tan triste a Nehemías que le preguntó la causa de su desdicha; Nehemías le contó que su ciudad estaba en ruinas, y el rey le preguntó que podía hacer por él; y lo que Nehemías hizo después de esta pregunta fue lo que más llamó mi atención en este día de lectura: antes de contestar, Nehemías se encomendó a Dios. Nehemías le dijo al rey que si a él le parecía bien, le permitiera ir a Judá para reconstruirla; y el rey lo dejó ir. Nehemías pidió ademas al rey que le diera una orden por escrito para que los gobernadores de las otras naciones pudieran permitirle llegar a Judá sin problemas, y también para que pudiera ser provisto de madera para recubrir las puertas de la ciudadela del Templo, así como para la muralla de la ciudad; y el rey le concedió todo porque Nehemías contaba con la bondadosa ayuda de Dios. ¿Si Dios es por nosotros, quien contra nosotros? No estamos solos, y al enfrentar cualquier tipo de reto, debemos estar seguros de que el Señor es nuestro amparo, nuestra fortaleza y nuestro pronto auxilio en la tribulación.

    Cuando Nehemías volvió a Jerusalén, no le dijo a nadie lo que Dios le había encargado hacer, y dio un recorrido por la ciudad revisando los muros y portones que habían sido destruidos; luego de esta inspección le dijo a los gobernadores, a los Sacerdotes y a los jefes de familia que debían reconstruir la ciudad, los cuales estuvieron de acuerdo y muy animados se prepararon para iniciar la obra. A algunos que se burlaron de sus intenciones, Nehemías les dijo: El Dios de los cielos, El nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos. Esta actitud de Nehemías es una actitud de un hombre de fe, que desde que tuvo conocimiento de la ruina de su nación, ejerció las acciones que todo hijo de Dios debe ejercer frente a las dificultades: oró, ayunó y no desmayó hasta recibir la respuesta de Dios; quien en su tiempo abrió la puerta necesaria para que Nehemías recibiera la respuesta a su oración. Así que amigo, hermano, no te canses; Dios quiere bendecirte. ¡Oremos sin cesar!




sábado, 7 de mayo de 2016

La Biblia en un año #Dia125

    Esdras 9-10


    Lo que había causado todos los problemas en el pueblo judío era sus relaciones matrimoniales con los miembros de las demás naciones, es decir, el conocido yugo desigual; los israelitas, incluidos los Sacerdotes y Levitas se habían casado con mujeres del pueblo de los  cananeos, hititas, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos; y esta mezcla trajo terribles consecuencias en el pueblo de Dios debido a la práctica indiscriminada de costumbres paganas. Cuando el Sacerdote Esdras tuvo conocimiento de esto, se sintió totalmente triste por el terrible pecado de su nación y luego oró al Señor pidiendo perdón por la maldad de su pueblo; la cual los había hecho pasar por lamentables situaciones como el destierro, el saqueo, las heridas y el desprecio. Todo lo que había ocurrido en Israel fue por causa de las maldades de su gente, y por su grave culpa; sin embargo Dios seguía mostrando su misericordia para con ellos, al no darles el castigo que merecían; y aun después de haberlo ofendido tanto, volvió a darles la libertad. 

    Esdras estaba gravemente afectado por esta situación, en la que veía que el hecho de que su nación hubiese emparentado con personas de costumbres tan odiosas a Dios,  podría traer como consecuencia nuevamente la destrucción para todos ellos. Esdras se lamentaba orando de rodillas y llorando frente al Templo de Dios; y un grupo de hombres, mujeres y niños israelitas se juntaron a su alrededor y también lloraban amargamente. De todos estos, un hombre se levanto y dijo: Nosotros no hemos sido fieles a nuestro Dios, porque nos hemos casado con mujeres extranjeras, de naciones paganas; sin embargo, todavía hay esperanza para Israel; vamos a comprometernos a despedir a todas nuestras mujeres y a sus hijos, y que se cumpla la ley.

    Entonces Esdras se puso de pie, e hizo prometer solemnemente a los jefes de los sacerdotes y de los levitas, y a todos los israelitas, que cumplirían su compromiso; y ellos lo prometieron. Luego se hizo un llamado general en Judá y en Jerusalén, para que se reunieran en Jerusalén todos los que habían regresado del destierro. A todo aquel que no llegara en el plazo de tres días se le expropiarían sus propiedades y serían expulsados de la comunidad. Todos los hombres de Benjamín y Judá acudieron al llamado temblando de miedo; Esdras les comunicó del terrible pecado que habían cometido al casarse con mujeres de otras naciones, porque de ese modo se había aumentando la culpa de Israel; por eso les dijo que todos ellos debían reconocer su falta y apartarse de esas mujeres y de toda la gente pagana. Todos los hombres se comprometieron a hacer lo que Esdras les había pedido y después de estudiar los casos y de comprobar toda la numerosa cantidad de personas que se habían casado con mujeres extranjeras, éstas y sus hijos fueron despedidos. 

    Esdras es conocido históricamente como el Sacerdote que luchó contra los matrimonios con los no-judíos y ahora, en nuestros tiempos, creo que esta es una lucha que todos los que comunicamos la Palabra deberíamos mantener contra la unión matrimonial entre creyentes e incrédulos; sobretodo aquellos que enseñamos a jóvenes en el evangelio de Jesucristo; de este modo quizás evitaríamos que mas y mas hombres y mujeres de Dios caigan en este penoso y terrible error de ligar sus vidas con personas con las que no podrán honrar a Dios de la forma en la que El se lo merece. No me canso de reflexionar en esto, no puede haber comunión entre las tinieblas y la luz. Mi oración es que Dios siempre nos ayude a hacer su voluntad y no la nuestra; para poder lograr esa vida en pareja, victoriosa y bendecida que estoy segura que El quiere darnos a todos sus hijos. 


No participen en nada de lo que hacen los que no son seguidores de Cristo. Lo bueno no tiene nada que ver con lo malo. Tampoco pueden estar juntas la luz y la oscuridad. 2° Corintios 6:14



jueves, 5 de mayo de 2016

La Biblia en un año #Dia124

    Esdras 7-8

        La lectura de hoy me dejó totalmente fascinada como maestra de las Escrituras, hasta podría decir que este libro se está convirtiendo en uno de mis favoritos. El libro de Esdras se divide en dos partes; la primera cuenta la historia del primer retorno de los exiliados y la conclusión y dedicación del nuevo Templo de Jerusalén, que ya vimos; y la segunda parte cuenta la posterior misión del Sacerdote Esdras, quien se prepara para dirigir el segundo retorno de judíos y también para supervisar los asuntos del Templo y proveer un liderazgo para la nación. Esdras era descendiente de Aarón; era un escriba diligente de la Ley que se había preparado profundamente para conocerla, para cumplirla y para enseñarla. Era uno de los mejores eruditos y maestros de su época; no sólo porque conocía la Ley del Señor sino porque la vivía, y esto es lo más importante en un comunicador de la Palabra. Sin duda alguna, Esdras es un maravilloso ejemplo para todo maestro de enseñanzas bíblicas. El famoso poeta libanés Gibran Jalil dijo: Aquel que desee convertirse en maestro del hombre, debe empezar por enseñarse a sí mismo antes de enseñar a los demás; y debe enseñar primero con el ejemplo antes de que lo haga verbalmente. Pienso que este es un gran compromiso que todos los que enseñamos la Palabra de Dios deberíamos asumir.

    Dios había hecho que el rey Artajerjes le diera a Esdras todo lo que él pidiera, pues la bondad del Señor estaba con él. Artajerjes se comprometió a dar a Esdras del tesoro de su nación todo lo que necesitara para resolver los asuntos del Templo; y ordenó a todos sus tesoreros que si Esdras pedía algo, debían entregárselo sin falta y sin cobrarle ninguna clase de impuesto ni a él, ni al resto de los Sacerdotes y a los servidores del Templo. El rey Artajerjes también le aconsejó que utilizara todos los conocimientos que Dios le había dado para nombrar gobernantes y jueces que conocieran la ley de Dios, y que gobernaran con justicia. Esdras ordenó que todos los que iban a regresar a Jerusalén con él hicieran un ayuno para humillarse delante de Dios y así pedirle su protección para sus familias y sus pertenencias durante el regreso y Dios los escuchó. De este modo volvieron a Jerusalén Esdras y todo el grupo de judíos que había querido volver, entre los que había sacerdotes, sus ayudantes, cantores, guardianes y servidores del templo de Dios. Cuando llegaron al Templo entregaron todas las ofrendas y quemaron sacrificios en honor al Señor, y entregaron la orden del Rey Artajerjes a todos los gobernantes y asistentes de las provincias, los cuales apoyaron al pueblo y al Templo de Dios. Todo beneficio tiene su sacrificio, y viceversa. 


martes, 3 de mayo de 2016

La Biblia en un año #Dia123

    Esdras 4-6

    Cuando la edificación del Templo de adoración a Dios comenzó por parte de Zorobabel y los jefes judíos, también debieron enfrentar ciertos inconvenientes; como suele suceder siempre en la vida, el Señor no prometió que los problemas no podían acontecer, lo que si prometió fue su presencia y ayuda en cada uno de ellos. Ademas, por muy duro que en ocasiones pueda ser, sin pruebas no hay victorias. ¿Si o no? Cuando los enemigos de Judá supieron que éstos estaban construyendo un Templo para Dios, se ofrecieron para construir junto con ellos, pero Zorobabel y los jefes de Judá no estuvieron de acuerdo en aceptar su ayuda y construir con ellos. Entonces los enemigos de Judá se opusieron a la construcción e iniciaron toda una serie de trabas, acusaciones y malos entendidos para impedir la reconstrucción. Esta paralización de la reconstrucción del Templo duró quince años, hasta el segundo año de reinado del rey Dario de Persia. 

    El mensaje de Dios llegó a Zorobabel y a los jefes israelitas por medio de los Profetas Hageo y Zacarías para reiniciar la obra y así lo hicieron; esto fue comunicado al Rey Dario, quien ordenó que se buscara en los archivos del palacio la orden de Ciro para reconstruir el Templo y encontró el registro con la orden real de construcción; al ver esto, Dario aprobó la reconstrucción y además dijo a los jefes de las provincias que debían ayudar a los judíos con la obra y pagar todos los gastos que la misma pudiese acarrear; y además, les dijo que les entregasen todos los días todo lo que pudiesen necesitar para presentar sus ofrendas a Dios. También pidió que los israelitas rogasen por él y por su familia y ordenó que cualquiera que se opusiera a la construcción del Templo de Dios debía morir. 

    Dios siempre tiene la última palabra... Zorobabel pudo fácilmente ceder y dejarse ayudar por esos adversarios de Judá; se habría ahorrado tiempo, esfuerzo, hostilidad, complicaciones; pero él sabía que en el levantamiento de un lugar santo para un Dios Santo, no debía permitirse la intervención de personas paganas. La palabra de Dios establece que no puede haber acuerdo entre el Templo de Dios y los ídolos, y que no hay comunión entre tinieblas y luz; Zorobabel y los jefes de las familias de Judá fueron lo suficientemente valientes como para defender esta posición aunque eso pudiese traer como consecuencia serios inconvenientes en su tarea. Algunas personas creen que no importan los medios, sino los resultados; pero para Dios todo es importante, tanto lo que hacemos, como la forma en la que lo hacemos. Admiro a estos hombres por no dejarse vencer y querer agradar a Dios en todo; y aunque les costara quince largos años, Dios premió su fidelidad y les dio la victoria. 

    Los jefes de las provincias cumplieron cuidadosamente la orden dada por el rey Darío, y animados por los Profetas Hageo y Zacarias, los jefes judíos pudieron seguir con la reconstrucción del Templo. Terminaron el edificio de acuerdo con lo que el Dios de Israel había indicado y según las órdenes de Ciro, Darío y Artajerjes, reyes de Persia; y quedó terminado durante el año numero seis del gobierno del rey Darío. Los sacerdotes, sus ayudantes y todos los demás judíos que habían regresado de Babilonia festejaron con alegría la dedicación del templo a Dios. Además celebraron nuevamente la Pascua del Señor junto con todos aquellos que se habían apartado de la corrupción de las naciones paganas y se unían a ellos en el culto al Dios de Israel. Durante siete días celebraron con alegría la fiesta de los panes sin levadura, pues el Señor los había llenado de alegría al hacer que el rey de Persia los favoreciera y ayudara en la reconstrucción de su Templo. 


La Biblia en un año #Dia122

    Esdras 1-3

    En este día de lectura empezaremos un nuevo libro y también un nuevo mes! (aunque esté escribiendo dos días después), el cual es por cierto, el mes de mi cumpleaños, lo que lo hace extra especial. Se que descubriremos sucesos, situaciones, escenarios y espacios maravillosos acerca de la fidelidad de Dios con sus hijos tal y como lo hemos hecho hasta ahora. El resumen del día que trae esta Biblia, señala: El Antiguo Testamento es la historia de Dios manteniendo sus promesas a su pueblo. Quizás ya lo había pensado, pero al leerlo realmente tomó más sentido para mi. El Señor de forma reiterada sostuvo su misericordia; tal y como lo sigue y lo seguirá haciendo por la eternidad. ¿Existe alguien mejor que El?

    Este libro empieza con un decreto del Rey Ciro de Persia respecto a la re edificación del Templo de Dios en Jerusalén y a la liberación de los israelitas cautivos en Babilonia, quienes permanecieron en esta condición por un espacio de setenta años. El Señor despertó el espíritu de este rey para que se cumpliese la Palabra que El había dado por medio del Profeta Jeremías acerca de este suceso. Los jefes de las familias de las tribus de Benjamín y de Judá, los Sacerdotes y Levitas, y todos los que habían sido animados por Dios se prepararon para ir a Jerusalén y levantar el Templo de Dios. El rey Ciro también devolvió todos los utensilios del Templo que habían sido sacados de allí por Nabucodonosor y fueron llevados a Jerusalén. Definitivamente Dios gobierna por encima de toda autoridad o contingencia humana; y si ha decidido bendecir a sus hijos, no habrá gobierno terrenal que se le oponga. Ciro no ayudó y liberó a los israelitas sino porque Dios mismo había conmovido su corazón y lo usó para cumplir su voluntad; y esa debe ser nuestra certeza frente a cualquier tipo de privación que podamos estar atravesando, Dios siempre está pensando en nuestro beneficio y su poder sobrenatural nos socorrerá de forma inagotable.

    Zorobabel, nieto de Joaquín, fue el líder encargado de conducir el grupo de cincuenta mil judíos que regresaron a Judá después del cautiverio; un grupo lleno de jefes de familia, Sacerdotes, sus parientes, siervos del Templo, cantores, carpinteros, albañiles y demás gente común. El Templo iba a ser reconstruido con material y donativos que recibieron de todos sus vecinos, además de todo lo que el rey Ciro había devuelto, y con todo con lo que los mismos jefes de familia habían podido colaborar. En el mes séptimo, cuando ya todos los israelitas se habían establecido en sus poblaciones, se reunió el pueblo en Jerusalén con un mismo propósito: restaurar el altar del Señor y ofrecer ofrendas y sacrificios a El. Luego, según lo estipulado en la ley, celebraron la fiesta de las Enramadas y las fiestas solemnes ordenadas por el Señor. A pesar de que la reconstrucción del Templo no había comenzado, desde este mes empezaron a ofrendar sacrificios para Dios. Zorobabel, junto al resto de sus parientes que eran Sacerdotes, comenzaron esta reconstrucción en el mes segundo del segundo año de haber llegado a Jerusalén; pero antes, todos los Sacerdotes y Levitas ocuparon su lugar para alabar al Señor, y daban gracias diciendo: porque el es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel; y todo el pueblo aclamó a Dios junto a ellos con gran júbilo. Muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, que eran ya ancianos y que habían visto el primer Templo, lloraban en alta voz porque veían que se comenzaba a construir este nuevo Templo; mientras que muchos otros gritaban de alegría... Que hermoso todo esto. En este punto de la lectura me siento: conmovida. 

Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos. Salmos 26:1-2


lunes, 2 de mayo de 2016

La Biblia en un año #Dia121

2° Crónicas 33-36


    Manasés comenzó a reinar en Judá en lugar de su padre Ezequías, y se dice que fue el rey mas perverso de Judá! Después del avivamiento espiritual y político del cual fue responsable Ezequías, Judá cae nuevamente en decadencia gracias a las terribles acciones de Manasés; este rey reconstruyó los santuarios en lugares altos que su padre había derribado; levantó altares a las representaciones de Baal, e hizo imágenes de Aserá; además adoró y rindió culto a todos los astros del cielo, y Levantó otros altares en los dos atrios del templo del Señor, y los dedicó a todos los astros del cielo. Este rey hizo quemar a sus hijos en sacrificio, practicó la invocación de los espíritus, la adivinación y la magia, y estableció el espiritismo y la hechicería. 

    Manasés hizo que Judá y los habitantes de Jerusalén siguieran por el mal camino y que actuaran con más perversidad que las naciones que el Señor había aniquilado ante los israelitas. El Señor habló a Manasés y a su pueblo, pero no le hicieron caso, por eso, el Señor trajo contra ellos a los jefes del ejército del rey de Asiria, quienes apresaron con ganchos a Manasés, lo sujetaron con cadenas de bronce y lo llevaron a Babilonia. Cuando Manasés se dio cuenta de su situación: atacado, apresado, destruido;  no tuvo más remedio que invocar al Dios al cual había estado ofendiendo profundamente, y se humilló delante de El; y cuando oró, Dios lo atendió, escuchó sus súplicas e hizo que volviera a Jerusalén a hacerse cargo de su reino. Cuando esto sucedió, Manasés comenzó a hacer lo que debió haber hecho desde el principio: reconstruyó la ciudad, quitó los dioses ajenos y los ídolos del Templo del Señor, derribó los altares paganos, restauró el altar del Señor, y alentó al pueblo de Judá para que adorara a Dios. Este caso es más típico de lo que pensamos; en muchas ocasiones en vez de escoger el camino efectivo y bendecido de la obediencia, decidimos rebelarnos contra Dios recibiendo terribles consecuencias. Luego de haber apartado nuestra mirada El, de ofenderlo, de sufrir, de padecer, de dañarnos a nosotros mismos y a los que nos rodean; levantamos nuestro rostro y clamamos por su misericordia, y, ¿saben cual es la mejor parte? ¡El siempre nos oye! Nos restaura y nos brinda una nueva oportunidad. Dios es maravilloso y sin igual. "No hay vida tan destrozada o tan malvada que Dios no pueda hacer algo bello por ella si hay un cambio en el corazón".

    Luego de Manasés reinó su hijo Amón en su lugar; este rey también ofendió de forma indiscriminada al Señor repitiendo la conducta infiel de su padre; pero éste no se humilló delante de Dios sino que terminó pecando aún mas que su padre. Amón fue asesinado y luego reinó su hijo Josías. Josías si quiso limpiar el nombre de la familia agradando a su Dios; purificó la ciudad y destruyó los santuarios paganos y todos los ídolos e imágenes dedicados a los dioses falsos, y ordenó destruir los altares de adoración a Baal; luego, ordenó la reparación del Templo del Señor. Durante esta tarea el Libro de la Ley de Moisés fue hallado y de este modo Josías pudo darse cuenta porque la ira del Señor se había encendido contra Judá. Una vez que consultaron a Dios sobre el destino de Judá les fue revelado el juicio inminente sobre la nación a causa de su gran desobediencia: la nación sería destruida. No obstante, por haber sido Josías un líder justo y haberse humillado delante del Señor, El le prometió que la destrucción no sería mientras él estuviese reinando; y Josías prometió adorarlo y obedecerlo de todo corazón, y exigió al pueblo que se comprometieran a lo mismo y así Judá renovó su pacto con Dios, y durante el resto de la vida de Josías nunca se apartaron de El. El Señor siempre puede preservar una persona, una familia, un lugar y hasta una nación entera por amor a sus justos, y Josías había sido uno de ellos.

    Luego de Josías gobernó su hijo Joacaz durante solo tres meses, luego el rey de Egipto puso en el trono a Eliaquim, hermano de Joacaz, para que fuera el siguiente rey de Judá y de Jerusalén y le cambió el nombre a Joacim; este rey hizo lo malo delante de los ojos del Señor. Luego subió contra él el rey de Babilonia Nabucodonosor y conquistó Judá; tomó por prisionero a Joacim  y también se llevó los tesoros del Templo del Señor y los puso en su palacio en Babilonia. Luego de esto, Joaquín, hijo de Joacim gobernó sobre Judá, quien continuó ofendiendo a Dios. Este rey también fue llevado cautivo a Babilonia y Nabucodonosor puso en su lugar a Sedequías, su tío, para que gobernara. El profeta Jeremías habló directamente con Sedequías, quien también estaba haciendo lo malo delante del Señor, pero éste se negó a humillarse delante de Dios y se rehusó a volverse hacia El. Asimismo, todos los jefes de los sacerdotes y el pueblo se volvieron cada vez más infieles. Repetidas veces el Señor envió profetas para advertirles pues tenía compasión de ellos, sin embargo, el pueblo solo se burlaba de ellos y despreciaban la Palabra de Dios; por esta razón el enojo del Señor no pudo contenerse más y sucedió lo inevitable: la caída de Judá. 

    El Señor mandó a Nabucodonosor contra ellos, mataron sin compasión tanto a los jóvenes como a las muchachas, a los ancianos y a los débiles; El rey se llevó a Babilonia todos los objetos, grandes y pequeños que se usaban en el templo de Dios, y los tesoros del palacio del rey y de los funcionarios de la nación.  Luego su ejército quemó el templo de Dios, derribó las murallas de Jerusalén, incendió todos los palacios y destruyó por completo todo lo que había de valor; se llevaron cautivos a Babilonia a los pocos sobrevivientes, y se convirtieron en sirvientes del rey y sus hijos durante setenta años. A pesar de esta lamentable situación para el pueblo amado de Dios, este libro termina con un mensaje de esperanza: Persia reemplaza a Babilonia en el poder, y el Rey Persa, Ciro, declaró que Dios le encargó que le construyese un Templo en la ciudad de Jerusalén de Judá, y que todos los que fuesen de Judá tenían el permiso para volver a Jerusalén. Ahora que sé que el Salmo 126 es un canto de alegría por esta gran noticia, puedo imaginarme con mucha más claridad lo que los israelitas pudieron sentir. ¡Eran libres de nuevo! ¡Dios siempre muestra su favor! ¡Su misericordia es eterna!