sábado, 2 de enero de 2016

La Biblia en un año #Dia1

     Luego de algunos meses de ausencia encontré la manera perfecta en la que puedo activar un poco más mis respiros y también como hacerlo de una forma más personal. Inicié este año 2016, con la firme intención de leer la Biblia en un año (espero que en verdad me tome un año); y voy a compartir cada día de la experiencia de lectura por acá para animarme un poco mas, pues siempre para mi el leer viene acompañado de escribir, de hecho, todo siempre para mi está necesariamente acompañado con poder escribir. Para ello me apoyaré en una versión de las escrituras llamada "Biblia tu andar diario"; del editorial Unilit, que trae 365 ayudas devocionales que te guían a través de la lectura de la Biblia todo el año, que me parecen súper interesantes y edificantes. Así que ya sin mas preámbulos, Empecemos!

#Dia1:

     Ayer 01 de enero de 2016, di inicio a mi reto, por supuesto que empecé por el principio, y que principio! la Creación del universo en su totalidad mediante la mano poderosa de Dios. Leí los 2 primeros capítulos del libro de Génesis, y, aunque los había leído muchas veces en oportunidades anteriores, siempre hay una palabra nueva de Dios (viva y eficaz) para mi vida. Lo mas determinante para mi en estos capítulos, es la capacidad que tuvo Dios de originar todo a través de su voz; en todos y cada uno de los días en los que fue creando el mundo, se repite la frase: "Y dijo Dios"; o, "Dios dijo"; e instantáneamente todas las cosas que el establecía por el poder de su declaración eran hechas. Eso me mostró una vez mas, la fuerza que tiene la palabra de Dios al dirigir, establecer y ordenar el curso del mundo y del hombre. Que hermoso es mi Dios! Si dice algo, se cumple y punto. Por eso se que lo que El ha declarado para mi vida se hará en las formas y medios que el mismo establezca. En este punto de la lectura, estoy confiada y estoy feliz. 

     Lo segundo y muy importante que noté fue la formación del hombre; nuevamente descanso en que mi vida por completo reposa en la mano de quien la formó del polvo y dio aliento a ella. El me formó, el me creó, el tiene el control de mis circunstancias; el me conoce, el lo sabe todo de mi, sabe todo lo que puedo resistir y puede proveerme todo lo necesario para cumplir su voluntad y mostrar su Gloria.

     Lo tercero, último, pero no menos importante que compartiré, es la clara observación que hizo Dios acerca de la condición del hombre, lo vio solo y notó que no era bueno para el; por eso lo hizo entrar en un sueño profundo, y nuevamente se hizo visible la actividad creadora del Señor al hacerle su mujer, su ayuda idónea. Como no pensar en que ese Dios, que con su sola voz creó todo el universo, el que del polvo de la tierra diseñó al ser humano; no podrá darme en mi condición justo lo que necesito? y más allá, lo que El sabe que es bueno para mi? El me observa, se da cuenta de mis necesidades, sabe lo que anhelo, lo que espero, lo que deseo; y sabe también lo que puede hacer para bendecirme. El lo sabe todo! Me hará dormir, hasta lo más profundo para hallar descanso en El, y luego hará su obra maestra, mi bendición. 

     Definitivamente ha sido asombroso este primer día, no podía ser de otra manera, doy gracias Dios por revelarme tantas verdades; porque se que desde el principio del mundo, su mayor intención ha sido tener una relación conmigo y bendecirme con todo lo que hace para mostrarme su existencia y su amor. Escribir este plan de estudio diario se que será mucho mejor para mi que solo leerlo, se duplicará su efecto. Dios bendiga a todo aquel que desee acompañarme en esta aventura.


jueves, 16 de julio de 2015

¿Quien la hallará?

          En ocasiones, para el mundo, algunas mujeres parecen ser demasiado... Demasiado inteligentes, demasiado bellas, demasiado fuertes, demasiado preparadas, demasiado ocurrentes, demasiado espirituales, demasiado algo. Por lo que a veces para no hacer sentir menos a los demás, sobre todo a los hombres, esas mujeres llegan a sentir que deben ser menos como mujer. 

            Ahora bien, La Palabra nos dice en Proverbios 31:10 que la mujer virtuosa, posee una estima que sobrepasa largamente al de las piedras preciosas; en efecto, aquel que la halle, ciertamente encontrará un tesoro. Por eso, el mayor error que puedes cometer como mujer valorada por Dios, es quitarle joyas a tu corona para que a alguien le pese menos. Si esto pasa, entiende que no necesitas una corona más pequeña, sino un hombre con manos más grandes y más fuertes que puedan sostenerla.



miércoles, 15 de julio de 2015

La Palabra es mi alimento

    Para este tiempo desafiante en mi hermoso país, de crisis económica, política, social y alimentaria, todos los creyentes hemos sido probados de maneras distintas, todo ello, adaptado a la forma que Dios quiere darnos y a la estatura que El quiere que alcancemos mientras esperamos confiadamente en su regreso por nosotros... El día de hoy, podemos ser establecidos en su Palabra nuevamente, al ver su respuesta firme y contundente cuando el mismo Espíritu de Dios lo condujo hacia el desierto para ser tentado por Satanás.

    "Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Mateo 4:2-4

    Durante este periodo de prueba, Satanás, el tentador, usará inteligentemente todas sus herramientas para hacerte caer y de ese modo, acusarte delante de Dios; siendo esta, la tarea que él mas disfruta pues es ese su papel. Ante la evidencia de esta ansiedad colectiva en la que se encuentran inmersos el mayor numero de venezolanos como respuesta totalmente natural del ser humano; es normal ser viciado de angustia, frustración, tristeza y hasta sufrimiento; sin embargo, ante todas estas reacciones que probablemente el mismo Jesús experimentó ante su encuentro con Satanás, nunca permitió que fuese doblegada su fe y le reprendió diciéndole: Vete Satanás! entonces el diablo lo dejó. (Mateo 4:10-11).

    No olvidemos que la prueba de nuestra fe es necesaria al menos por un poco de tiempo para que la misma sea hallada en alabanza, gloria y honra; si hoy el tentador quiere lastimarte de alguna manera, para que apartes tu mirada del cielo y sucumbas ante la inquietud dile fuertemente: Vete Satanás! No solo de pan puedo vivir, pues la Palabra de Dios es mi alimento y me sustenta.


miércoles, 8 de julio de 2015

EL PODER DEL ARREPENTIMIENTO

...Y al ver que toda la gente de Nínive dejó de hacer lo malo, Dios decidió no destruirlos. Jonás 3:10

            En el capítulo número 3 del libro de Jonás (el quinto de los profetas menores), encontramos, esta vez, ya a un obediente profeta haciendo exactamente lo que Dios le había encomendado: anunciar la destrucción del pueblo de Nínive, quien había estado sumergida en un gran número de pecados y delitos frente al Señor. Nínive era un importante punto de paso de las rutas comerciales que cruzaban el Tigris, un gran rio de Asia occidental; se describe en la Biblia con una ciudad grande en extremo, de tres días de recorrido (Jonás 3:3); ocupaba una posición central en las rutas entre el Mediterráneo y el Índico, uniendo así Oriente y Occidente, recibiendo influencias y riqueza de muchos lugares, por lo que llegó a ser una de las más grandes ciudades de la antigüedad. Sin embargo, los Ninivitas quisieron hacer responsable de su valor e importancia a dioses ajenos y paganos, convirtiéndose así en un pueblo idólatra, que había dado la espalda al Dios altísimo para rendir su adoración a dioses falsos; por lo que el Señor comisionó a Jonás para proclamar juicio contra ella pues su maldad había subido delante de EL. (Jonás 1:1-2).

            Cuarenta días duraría el aviso de la destrucción inminente dada al pueblo de Nínive por Dios mediante Jonás, quien se levantó y pregonó el mensaje que Dios le había dado: “Nínive será destruida”, (Jonás 3:4). La Palabra de Dios establece que al escuchar el anuncio de su ruina, los hombres de Nínive creyeron a Dios, proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio, una vestidura áspera usada antiguamente para penitencia o disciplina, en señal de arrepentimiento; aun el Rey de esta ciudad al escuchar todo esto, decidió despojarse de su vestido, cubrirse de cilicio y sentarse sobre ceniza. Este Rey también decretó ayuno, y ordenó que todos los habitantes clamaran fuertemente a Dios, y se convirtieran de su mal camino porque así, el Señor podría dejar pasar por alto sus ofensas y no destruirlos como había establecido. (Jonás 3:5-9)

Nuestro Dios, misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en compasión; el cual no contiende para siempre, ni para siempre guarda su enojo, perdonó a este pueblo y los libró de la ruina ofrecida. Nínive se arrepintió de haber ofendido a Dios y Dios se arrepintió de destruirlos. No puede haber perdón de pecados, sino hay arrepentimiento, y no puede haber reconciliación con Dios sino hay perdón de pecados; la Biblia nos enseña que ya se acerca el día en que Cristo reinará, por eso debemos volvernos a Dios y creer en la buena noticia de que el murió por nuestros pecados y puede darnos salvación (Marcos 1:15).

            Si hay un rescate necesario; una vía de escape que desees tomar; una dirección que estés pidiendo a gritos aun sin usar las palabras; si han sido grandes tus afrentas delante del Dios altísimo, si al igual que Nínive, le has dado la espalda y has puesto tu mirada en otros dioses; si crees que tu Nación, tu cuidad, tu familia y tu casa necesitan ser restauradas pues ves claramente la ruina que está a punto de llegar; es hora de volverte al Señor, arrepentirte del mal cometido, clamar fuertemente a Dios y creer que si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y para limpiarnos de toda maldad. (1° Juan 1:9).




martes, 20 de enero de 2015

Sin espacio para la ansiedad

La amenaza como hecho que puede producir un daño provocado por un acontecimiento, es totalmente contraria a la calma; así como el temor es totalmente contrario a la confianza. Es una tarea enormemente angustiante y digamos también agotadora tratar de mantenernos calmados pero amenazados, y confiados pero con temor. Como seres con la plena capacidad de decisión que nos fue otorgada por nuestro creador, debemos tomar partido en la posición donde queremos mantenernos.
Todo hijo de Dios ante cualquier circunstancia, evento o suceso debe encontrar respuestas en la Palabra, que es, la luz que puede disipar toda inconsistencia o debilidad en nuestra fe. Establecen las Sagradas Escrituras que debemos echar toda nuestra ansiedad sobre Dios pues él tiene cuidado de nosotros (1° Pedro 5:7); sin embargo, aunque muchos sean los creyentes totalmente convencidos de que Dios tiene el control de sus vidas, también están con la misma fuerza convencidos de que es imposible vivir sin preocupación ante los evidentes desafíos de la vida terrenal a pesar de ese cuidado celestial; es una triste contradicción, pero es a su vez, evidentemente real. Posiblemente estemos dejando muchas puertas abiertas en nuestras muy vulnerables emociones y son ellas las que se imponen al momento de tener una determinada reacción, no siendo así nuestra fe, que es la única que podría hacernos mantener firmes e inconmovibles ante cualquier daño inminente, la que se evidencie.
La ansiedad es una respuesta emocional que está relacionada con la supervivencia, con el miedo, la ira y la tristeza; pero hay una esperanza inefable que se impone para preservar y resguardar a todo aquel que decide creer en Dios y en su Palabra y no en los eventos circunstanciales que se producen con inevitabilidad en el mundo; es Dios mismo quien tiene todo el poder de guardar en completa paz nuestros pensamientos, pero sólo si esos pensamientos perseveran en El y confían en El (Isaías 26:3).
No nos dejemos consumir y disminuir por nuestras emociones, que generalmente se establecerán en angustia e inquietud llegando a convertirnos en producto de nuestras fragilidades y dudas haciéndonos como las olas del mar, impulsadas por el viento y echados de una parte a otra. Para que nuestros pensamientos perseveren en Dios es necesario que seamos renovados y transformados en el espíritu de nuestro entendimiento; que nuestra mente esté repleta de la Palabra viva y eficaz que puede fortalecer nuestra convicción en Jesús y en la paz que Él quiere y puede proporcionarnos. No nos conformemos a vivir de acuerdo a las corrientes de este mundo y de los incrédulos, y renovemos nuestras mentes con pensamientos eternos, para comprobar cuál es la voluntad de Dios que será siempre buena, agradable y perfecta. (Ro 12:2).


viernes, 17 de octubre de 2014

Dios te ama, no lo dudes




Nuestra vida es un regalo de Dios, nos la dio para ser disfrutada abundantemente, esto es, una vida completa y con propósito. El mismo Jesucristo nos dice: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia" (Juan 10:10).
Muchas veces a lo largo del andar en esa vida, vamos perdiendo el enfoque y no cumplimos ese propósito por el cual fuimos creados que es amar, adorar y tener una relación íntima y estrecha con el dador de esa vida que es nuestro Padre Celestial; es por eso que empezamos a pecar y ese pecado interrumpe nuestra relación con Dios, de esta forma el pecado NOS SEPARA de Dios.
         "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios." (Romanos 3:23).
         "Porque la paga del pecado es muerte" [separación espiritual de Dios] (Romanos 6:23).
Sin embargo, a pesar de todas las decisiones decisiones o acciones que nos lleven a vivir separados de Dios, a causa de nuestros propios deseos y pecados, Dios sigue amándonos tanto que nos ofrece la mejor solución de todas para poder encontrarse nuevamente con nosotros, Jesucristo, su hijo, quien dio su vida en sacrificio para rescatarnos del pecado y llevarnos nuevamente hacia Dios. ¿No es asombroso y maravilloso el perfecto amor de nuestro Dios?
"Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos 5:8).
"Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).
         Es tan hermoso nuestro Señor que a través de Jesús, quien es el único camino que nos lleva hacia EL, pudo derrumbar cualquier tipo de barrera que nos impedía poder disfrutar del gran y eterno amor de Dios.
         Sin embargo no es suficiente con tener todo el conocimiento de este enorme amor demostrado a través del sacrificio de Jesús, sino que es necesario creer y confesar que solo Cristo Jesús es quien puede conducirme hasta Dios, perdonar todos mis pecados y darme vida eterna.
 "Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." (Juan 1:12)
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8-9)
¿Estás dispuesto a aceptar este rescate e ir a tu encuentro con Dios a través del único que puede llevarte hasta él?...
ORACIÓN DE FÉ:
         Señor Jesús, creo que eres el verdadero hijo de Dios y quien puede  llevarme hasta él, por eso te recibo como mi único Señor y Salvador, gracias por perdonar mis pecados y amarme tanto, ayúdame a ser la persona que tu quieres que sea. Amén.

miércoles, 1 de octubre de 2014

En honor a la verdad

 Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. Juan 8:32 NVI
Tal y como vemos reseñado en el evangelio de Juan, el Señor Jesús dijo a sus discípulos que la consecuencia de conocer la verdad era la libertad, partiendo de estas palabras del Señor, podemos inferir que todo aquel que miente y engaña intencional y conscientemente vive preso y esclavo de ese engaño. Ahora bien, los seres humanos fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (Gn. 1:26), quiere decir que tenemos la capacidad y la forma dada para ser totalmente transparentes, sinceros y honestos; de hecho, la honestidad es uno de los valores que constantemente debe hallarse en los hijos de Dios; pues cuando se decide creer en Cristo se decide creer la verdad más liberadora y restauradora de todas, que Jesucristo es el hijo de Dios y que es el enviado para dar Salvación a todos los hombres; siendo el mismo Jesús, en toda amplitud y expansión, la verdad por excelencia. (Juan 14:6).
En honor a la verdad, todo aquel que pretenda vivir adulterando la realidad, engañando, hablando falsedad y mintiendo para conseguir sus fines debe entender que al hacerlo realiza la labor del Diablo, pues él es el padre de la mentira, él no se mantiene en verdad pues no hay verdad alguna en él. (Juan 8:44); el mismo Jesús afirmó que si Dios es nuestro Padre lo amaríamos a EL y creeríamos en la verdad que él había expuesto de parte de Dios; mientras que al hablar mentira cumplimos absolutamente los deseos de Satanás, cuyo objetivo principal es hacernos vivir en total cautiverio.
Cuando mentimos, decidimos realizar una práctica que es bastante difícil de mantener, pues hasta una pequeña mentira como decir que tomamos dos tazas de café cuando realmente fueron tres, nos lleva a seguir mintiendo para mantener la posición que establecimos en principio, por eso, las mentiras se hacen cada vez más grandes y recurrentes; debemos seguir mintiendo para sostener el resto de mentiras que ya hemos dicho. Evidentemente una persona que practique la mentira es alguien que vive totalmente cautivo de sus palabras, sin libertad alguna para poder decir abiertamente que no tiene nada que temer.
Como ya sabemos, el pecado nos condena y nos esclaviza de una manera inevitable; sin mencionar el papel tan enorme que juegan tus emociones al hacerte sentir culpable y perseguido cuando ocultas la verdad, todo esto aparte de la muy poderosa intervención del Espíritu Santo, que te redarguye y trata de convencerte de que lo que haces no es agradable ante los ojos de Dios y que debes arrepentirte. Mentir es tan fácil como tomarse un vaso de agua, pueden hacernos una pregunta simple y nuestra respuesta inmediata puede ser una mentira aún sin pensarlo; decir que no fuiste a trabajar porque estabas enfermo cuando en realidad te quedaste dormido, o decir que no estás en casa cuando si lo estás, o quizás decir que no fuiste al culto porque se te hizo tarde cuando en verdad estabas viendo televisión; nos vamos llenando de excusas y más excusas para tratar de vernos bien delante de los demás y al hablar mentiras desagradamos al más importante en nuestras vidas.
El que sigue a Jesús, no anda en tinieblas pues él es todo luz, a diferencia del que engaña, que debe mantenerse siempre a oscuras y tratando de ocultar cada engaño; Jesucristo siempre habló la verdad necesaria para que todo el que lo oyera pudiera arrepentirse y creer en el cómo Salvador, y Satanás en contra de esto, siempre quiso engañar para seguir teniéndonos en esclavitud y condenación. Hay uno solo que es la verdad y la vida, y hay uno solo que es la mentira y la muerte, quizás es tiempo de preguntarnos qué camino estamos siguiendo y que función estamos practicando, si la de Jesús o la de Satanás; recordemos que todo aquel que dice permanecer en EL debe andar como EL anduvo. (1° Juan 2:6).